POLÍTICAS ACTIVAS DE EMPLEO Y PARO JUVENIL

Por Delvis Juan Ramírez Solano (*)

Por Delvis Juan Ramírez Solano (*)

En los últimos veinticinco años, las políticas activas de empleo han sido la prin­cipal estrategia de los países de la OCDE para favorecer el empleo de los grupos y colectivos más desfavorecidos frente al mercado de trabajo. Basadas en el enfoque de la rápida (re)incorporación laboral, se caracterizan por el principio fundamental de “Primero el trabajo”, y por centrarse en la condicionalidad y la obligación mutua.

La eficacia de las políticas activas de empleo reside en la expectativa de que aquellas personas que perciben una prestación por desempleo adoptarán medidas positivas para encontrar trabajo, buscando de manera activa y mejorando su nivel de empleabilidad. A cambio, como contraprestación, las personas demandantes de empleo r

ecibirán prestaciones y apoyo técnico para conseguir el objetivo marcado.

Si bien los principios de obligación mutua y de apoyo a la empleabilidad son un factor común de las políticas activas de empleo, entre los países exis­ten importantes diferencias, por ejemplo, en la cantidad económica dedi­cada, que varía considerablemente, tanto en términos absolutos como en porcentaje del producto interior bruto (PIB).

Por ejemplo, Reino Unido suele invertir tradicionalmente menos en programas de activación que la media de la OCDE, ya que su inversión está muy orientada a la búsqueda de puestos de trabajo. Otros países, como Dinamarca, suelen invertir considerablemente más, dedicando el mayor porcentaje del PIB (en torno a un 1,6%); en Alemania, suele rondar en torno a un 1%.

Antes de la crisis económica, las políticas activas de em­pleo conseguían aumentar y mantener niveles relativamente altos de em­pleo. En los últimos años, diferentes evaluaciones realizadas de estas políticas han destacado las características más determinantes a la hora de reducir el des­empleo. Las conclusiones a las que han llegado sugieren que el apoyo debe ser personalizado y debe res­ponder a necesidades concretas de la persona desempleada; que la condicionalidad debe ser moderada, para garantizar que las personas perciban que existe una reciprocidad y que esta es justa en lugar de sancionadora, y además las medidas de apoyo más intensas deben dedicarse a aquellas personas que tienen un historial laboral más irregular y/o que han estado fue­ra del mercado de trabajo durante un periodo más largo de tiempo.

Actualmente, la mayoría de los países de la OCDE desarrollan medidas para con­tener el elevado desempleo juvenil en un marco de estancamiento o de lentitud de la recuperación económica. Aunque las tasas de desempleo juvenil en algunos países empiezan a estabili­zarse, incluso a descender, en otros, como España, se evidencian ciertas tendencias subya­centes de desempleo de larga duración que resultan muy preocupantes.

Esta situación debe plantear a los responsables políticos un reto constante de gran alcance con respecto a este grupo social, en particular asociado a mejorar la eficacia del sistema educativo y de capacitación, además de incidir en los problemas estructurales vinculados a la falta de un crecimiento sólido del empleo de los jóvenes.

La importancia de abordar este desempleo no debe subestimarse en ningún momento, habida cuenta de sus graves consecuencias en el largo plazo. Su impacto puede perdurar muchos años, con resultados negativos en dimensiones como las perspectivas potenciales de ingresos, los proyectos y carreras profesionales, la participación en el mercado laboral, la salud y el bienestar general… Sin duda, su efecto, puede tener, y de hecho ya tiene, consecuencias intergeneracionales importantes.

(*) Delvis Juan Ramírez Solano es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Máster en Liderazgo y Gestión Política, en la especialidad de políticas socio-laborales, Maestría en Educación e Inclusión Digital y Maestría en Seguridad Laboral y Prevención de Riesgos Laborales. Experto universitario en Inserción socio-laboral de colectivos desfavorecidos e Iniciativas de empleo en el ámbito local. Cuenta con amplia experiencia profesional en diferentes Programas de Formación para el Empleo e Inserción e Intermediación Laboral de instituciones públicas y entidades privadas, dirigidos a diversos colectivos y grupos sociales con dificultades frente al empleo. Es docente experto en temas de inserción socio-laboral y desarrollo local y comunitario. Profesor-tutor del Curso de Experto en Intermediación Laboral para Agencias de Colocación, de ANAC. 

 

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