Todos somos grandes

Me pregunto qué sería de no ser psicóloga. Lo he hecho muchas veces, más incluso en tiempos de crisis, donde ser freelance es un empeño más que un negocio. Y la respuesta que siempre encuentro es que nunca podré dejar de serlo porque amo mi profesión, el ser humano me fascina. Los comportamientos de otros y el mío propio siempre me resulta un objeto de contemplación, como a quien le gusta el arte y no puede dejar de admirarlo en cada una de sus variadas manifestaciones.

Soy sensible al talento de los demás. Encuentro en cada ser humano un motivo de inmortalidad. Nuestro legado en la tierra es aquel que nos hizo únicos. Y únicos son los recuerdos que me quedan de mis antepasados, de mis amigos que ya no están, de aquellos que ni siquiera conocí.

carmen-camachoA veces la inmortalidad queda reflejada en un edificio, una escultura, un cuadro. A veces es un paisaje que se modificó por mano del hombre o en la personalidad y la genética de las personas que hoy conocemos.

Todos somos grandes, todos somos inmortales y cuanto nos equivocamos cuando pensamos que salir en el titular de un periódico o ganar una medalla nos hará distintos, importantes, únicos. Todos lo somos ya. La pregunta es ¿quieres que tu inmortalidad se halle en lo mejor o en lo peor de ti?

No dar la espalda a lo mejor de ti, hará de tu existencia un camino más gratificante, que no fácil.

A veces creemos que tener talento debe ser un don que nace y se manifiesta de forma espontánea y sin esfuerzo, por eso creemos que no disponemos del suficiente.

Tener talento es a veces una especie de “castigo” porque te impide de manera obsesiva dedicarte a ser como los otros.  La dopamina se dispara por tu torrente sanguíneo y te engancha como una potente droga.

La dopamina influye “en la satisfacción y la felicidad que se experimenta ante un logro”, y qué mayor satisfacción existe que desarrollar aquello en lo que somos especialmente buenos.

A veces esa vocación nos lleva a experimentar dolor. No tener solvencia económica para poder vivir de lo que realmente nos gusta, no obtener los apoyos necesarios, un entorno laboral que ahoga nuestro desarrollo…  hace que cojamos incluso manía hacia aquello que nos apasiona hasta el punto de rechazarlo completamente.

Alejarnos y volver de nuevo pasado un tiempo, compartirlo con otras actividades que nos libren de la parte “doliente” (por ejemplo que nuestro talento se convierta así en un hobby y no en una profesión sin salida), tratamiento tras sufrir moobing, etc. Pueden ser medidas que nos recuperen de nuestro desencuentro con aquello que nos hace especiales.

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MARÍA DEL CARMEN CAMACHO

“Facilitadora del desarrollo y promoción del Talento”

Licenciada en Psicología, orientadora laboral, coach y formadora en Habilidades de Desarrollo Profesional.  Más de 15 años de experiencia en materia de RRHH.

Web: www.maricarmencamacho.com

Facebook: https://www.facebook.com/mamencamachogil/

Perfil en LinkedIn: https://es.linkedin.com/in/maricarmencamachogil

Twitter: @ccamachogil

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