La deflación is coming

Las primeras acciones de la puesta en marcha de la estrategia del Gobierno para apostar por un Empleo Digno han conseguido aflorar 130.031 trabajadores temporales tras las cartas que se enviaron a las más de 20.000 empresa detectadas que, supuestamente, incurrían en fraude en la contratación temporal. Se dice pronto.

Porque sí, señores, la competitividad no se mide única y exclusivamente por abaratar el producto, sino por hacerlo bien.

A este dato hay que añadir que más de la mitad de la contratación temporal se realiza por tiempo igual o inferior a una semana y este dato, el de los contratos de 7 días, ha aumentado en un 98% desde el 2007, el inicio de la crisis. Y es que justamente la crisis sufrida nos ha traído una ruptura del equilibrio entre la oferta y la demanda laboral que se materializó sobre todo tras la segunda reforma laboral del 2012. La flexibilidad en el despido que permite eliminar indefinidos para contratar a dos trabajadores temporales de baja cualificación ha sido la creciente tendencia en la recuperación del empleo, que influye sobre todo en la calidad y la competitividad. Porque sí, señores, la competitividad no se mide única y exclusivamente por abaratar el producto, sino por hacerlo bien. De nada nos vale hacer pelotas de fútbol muy baratas pero que se pinchan nada más chutarlas.

La temporalidad laboral ocultada durante los últimos años en la gran manta de satisfacción del número de altas en Seguridad Social con el que se ha envuelto el Gobierno de turno, ha sido la gran secuela de la crisis y la gran oda que los de arriba han entonado para hacernos creer que eso de la recesión y la crisis ya era historia. Pero no estoy yo tan segura de que sea historia.

La realidad es que venimos notando desde antes del verano cómo el consumo se empieza a reducir, cómo en 2018 hay menos ofertas de empleo publicadas que en 2017, cómo algunos sectores (como el textil, por ejemplo) ha venido reduciendo mes tras mes sus ventas. Este mes de agosto ya nos están diciendo los expertos economistas que no crecemos al 3% sino al 2,2% y eso, por poco que uno entienda se llama DEFLACIÓN o inflación negativa.

Estamos viviendo un descenso generalizado de los servicios provocado por una menguada capacidad adquisitiva lo que produce una atonía en la demanda y un exceso de producción de oferta. No nos asustemos, esto ya pasó. A la Gran Depresión le siguió la Gran Recesión, en EE.UU. y tras los intentos de Roosevelt de salir del paso a través del New Deal encontró la solución en la Segunda Guerra Mundial. Esperemos que esto último no se repita.

Yojana Pavón- Presidenta ANAC

Yojana Pavón es presidenta estatal de la Asociación Nacional de Agencias de Colocación y es también profesora de posgrado universitario en Formación y Orientación Sociolaboral en la Universidad Internacional Isabel I.

Twitter: @Pavon_Yojana

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