Hacer ruido

Nadie duda a día de hoy de la importancia de crear y mantener la mejor imagen pública posible, tanto a nivel personal como profesional, ya que, no es únicamente un mecanismo de valoración general utilizado por la mas de personas que no te conocen, que ya es mucho, sino que también es una representación del potencial que cada persona es capaz de ofrecer y proyectar a lo largo de su vida personal y profesional.

Es en el segundo aspecto citado donde se tienen que hacer más esfuerzos, ya que la capacidad personal de proyectar todo el potencial puede llegar (y de hecho lo hace) a modificar el primero, es decir, el potencial personal proyectado modifica la valoración general asumida.

como-se-destacaSea cual sea la condición laboral personal (y si se está desempleado con mayor razón), hay una labor de comunicación y relaciones públicas muy importante que se debe llevar a cabo, teniendo además multitud de canales en los que apoyarse para conseguir un efecto multiplicador del mensaje (redes sociales, networking, publicaciones, etc.), pero esto es en sí mismo un trabajo, el trabajo de crear, mantener y mejorar la imagen personal y profesional.

Como con toda estrategia, para implantarla hay que hacer un plan, en el que primero se deben establecer los objetivos que se pretenden lograr en el ámbito personal y profesional, para a continuación fijar los pasos a seguir, la vinculación entre ellos y la secuencia de los mismos, de forma que cada acción multiplique el resultado de la anterior.

Hacer ruido es uno de los aspectos estratégicos para estar “ahí” cuando los reclutadores busquen profesionales de determinadas características que coincidan con las propias, pero hay que estar en la forma que se considere más apropiada para reflejar todas las competencias requeridas, entendiendo en este caso competencia como la suma de conocimiento, habilidad y actitud.

Más aún, haciendo ruido mostramos una actitud de contribución y apertura, reflejando un mayor grado de extroversión, lo cual favorece en muchos casos las conductas positivas que son la base de los hábitos relacionadas con la creación y mejora de las relaciones, trabajo en equipo, motivación y otros muchos comportamientos relacionados con el desarrollo personal.

No hay que olvidar el último paso, el que no tiene fin, el mantenimiento del ruido constante. Muchas personas dejan de hacer ruido cuando consiguen sus objetivos laborales, pero eso no deja de ser un reflejo de que el potencial proyectado inicialmente, que a priori modificó la valoración asumida, fue únicamente un medio en lugar del reflejo de una realidad y puede convertirse en una palanca de cambio de la valoración de los demás hacia aspectos negativos.

Por tanto, consolidar la imagen que puede marcar la diferencia personal y profesional también se basa en generar y mantener un nivel de ruido suficiente para que se oiga, sin que llegue a ser molesto.

 Más sobre Pedro Ángel Corraliza

Pedro_corralizaGraduado en Administración de Empresas, Diplomado en Ciencias Empresariales, MBA Máster en ADE y Coach Ejecutivo Certificado. Más de 20 años dedicado a la dirección de proyectos y la gestión empresarial, actualmente desarrolla su actividad profesional en Cegos, firma global líder en servicios de consultoría, formación y selección, como Responsable Área Coaching Madrid, forma parte de la junta directiva de la Asociación Española de Coaching Ejecutivo-Organizativo y Mentoring y colabora como ponente con distintas organizaciones.

Blog: www.pedroangelcorraliza.com

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