Empresas y agencias de empleo confirman la dificultad de la industria vasca para cubrir puestos

Según informa El Diario Vasco, «En Gipuzkoa, en 2005 no se cubrían el 21% de los puestos de trabajo del sector industrial con la Formación Profesional trabajando a pleno rendimiento y estábamos empezando a pensar en cómo atraer personas cualificadas de otras comunidades o del extranjero». El viceconsejero de Formación Profesional, Jorge Arévalo, pone sobre la mesa que la situación que puede vivir la industria no es nueva en Euskadi. «Lo que pasa es que llegó la crisis y todo los planes saltaron por los aires», resume. Una década después el sector manufacturero vuelve a tener cada vez más hambre de empleo, ha evolucionado, se ha modernizado, compite en la liga del 4.0 y comienza a emitir señales de que lo que busca quizá no lo puede encontrar en casa. Arévalo apunta a que dentro de dos años «va a costar cubrir puestos», pero el fenómeno ya se ha desatado y los casos puntuales comienzan a ser demasiados como para no empezar a preocuparse. ¿Llegaremos al 21% del 2005 en pocos años? «Estamos trabajando para que no sea así», apunta.

La viceconsejería de Industria, la de FP y Confebask ultiman los resultados de una macroencuesta a varios miles de empresas vascas con la que quieren conocer sus necesidades a corto y medio plazo, con el objetivo de que la FP vasca responda a esas carencias. Ambas partes prefieren ser prudentes con los resultados, aunque las primeras estimaciones no parecen ser muy halagüeñas. Y es que ya en enero, la encuesta de coyuntura de Adegi en Gipuzkoa reflejaba que el 15% de las empresas confesaban tener problemas a la hora de encontrar personal cualificado. «El problema está concentrado prácticamente en su totalidad en la industria, y sobre todo en TICs», señala Patxi Sasigain, director de Innovación de Adegi.

Jorge Arévalo, Viceconsejero de Formación Profesional del País Vasco

Jorge Arévalo, Viceconsejero de Formación Profesional del País Vasco

El Gobierno Vasco ya conoce la compleja situación de varios sectores industriales vascos de gran especialización y tecnológicamente de vanguardia, como el aeronáutico o el de electrónica, informática y telecomunicaciones -englobadas en el clúster Gaia- que ya han puesto sobreaviso al Ejecutivo vasco de que necesitarán en los próximos dos años entre 1.000 y 2.000 profesionales nuevos. Por un lado, porque prevén un crecimiento productivo y necesitan incorporar personal cualificado, y por el otro, por la necesidad de dar una respuesta al relevo generacional y la jubilación de sus trabajadores, que no merme su competitividad. «En aeronáutica en estos momentos se requiere una especialización que no podemos ofrecer», apunta el viceconsejero de FP.

«Encajar todo esto con una educación enfocada a las empresas es un verdadero reto de país», define Sasigain. Y ese reto debe avanzar a marchas forzadas, ya que existe el riesgo de retrasar la recuperación o que en la lucha abierta por el talento -Alemania, Finlandia o Reino Unido ya exploran país por país para atraer jóvenes para sus empresas- Euskadi pierda el paso.

«Las empresas industriales con las que trabajamos están teniendo dificultades para reemplazar a trabajadores de perfiles concretos», confirma a DV la directora de Adecco en el País Vasco, Sylvia Virto. Desde la agencia de colocación destacan que «con el perfil de grado superior de FP siempre hemos tenido problemas para encontrar personas y ha sido un sector que practicamente no ha tenido crisis de colocación», pero avisan de que con el repunte de la economía se observa «una absoluta escasez» para cubrir determinados puestos de especialización mecánica.

Desde Adecco señalan que el 70% de las demandas de empleo que reciben en Euskadi en estos momentos son para cubrir puestos en el sector industrial, «y podemos firmar 2.000 contratos por oficina al año». Pero encontrar el perfil idóneo se está convirtiendo en misión imposible. «Cada vez piden más preparación, personas polivalentes, formadas y, en buena medida, que sepan inglés. Los idiomas, también en FP, son absolutamente necesarios», añade Virto.

El lastre del idioma

El viceconsejero de Formación Profesional se echa las manos a la cabeza cuando se le pregunta sobre las carencias en cuanto a la preparación en idiomas de los alumnos de FP. «Nosotros podemos implementar especialidades, que amplíen conocimientos técnicos en inglés, pero se supone que el sistema educativo nos tiene que traer a los alumnos con competencias idiomáticas suficientes y vemos que eso sigue fallando», detalla Arévalo. Con un tejido empresarial que ve la exportación y la internacionalización como salida, con más de 2.000 plantas en el exterior y clientes en medio mundo, «debemos tener un nivel de inglés suficiente para poder acudir a cualquier país a montar una máquina y explicar su funcionamiento». Y no lo tenemos. «El sistema educativo en ese sentido ha fracasado, el inglés se aprende en las academias cuando debe estudiarse en las escuelas, y nosotros nos vemos obligados a poner en marcha planes de choque con horas extra para atender las necesidades de las empresas de incorporar estos perfiles», advierte.

A la espera de los resultados de la macroencuesta que se publicará en enero, la viceconsejería de Formación Profesional quiere seguir dando pasos para atajar este incipiente problema y para ello, Jorge Arévalo se reunió recientemente con las quince principales empresas del sector industrial vasco para conocer de primera mano sus necesidades y responder con la mayor celeridad posible a ellas. «Cuando se nos solicita una formación, en tres meses podemos tener preparada una especialización, tanto para actualizar conocimientos de los propios trabajadores como para los que acaben un ciclo suplerior», destaca Arévalo.

Lo que sucede es que la competencia del Gobierno Vasco se limita a poder poner en marcha esas especializaciones que completen la formación del alumno y lo dirijan a lo que quiere la empresa, pero no puede crear una titulación específica, ya que esa competencia le corresponde al Ministerio de Educación. «El 55% de la titulación está establecida por el Ministerio, y nosotros podemos adaptar el 45% a las necesidades específicas del País Vasco», dibuja Arévalo. «En estos momentos nos piden profesionales que la FP en España no puede formar y ahí nuestro margen de maniobra es nulo porque tenemos que esperar a que el Ministerio ponga en marcha el título para nosotros poder adaptarlo».

«A la educación le cuesta mucho reaccionar y en este aspecto la FP tiene que hacer algo más rápido», apostilla Arévalo. En esta rápidez de respuesta para atender las necesidades de la industria, se encuentran tanto las especializaciones como el sistema de FP Dual puesto en marcha en 2012, que compagina enseñanza por la mañana y trabajo en una empresa por la tarde. Este sistema ha llegado a 718 alumnos -275 en el curso actual- y de los que han concluido el ciclo, el 70,4% de los estudiantes fueron contratados el día siguiente de acabarlo en la compañía en la que estuvieron empleados. «Llegar a que el 60% de la FP sea Dual en 2020 es un objetivo muy ambicioso pero nos gustaría alcanzar los 7.000 alumnos en estos ciclos en pocos años», concluye Arévalo.

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