Consejos para mejorar tu poder de influencia como profesional

No temas al compromiso. Trabaja en red y hazlo sinceramente.

Para tener poder de influencia, mejor estar conectado en red, que la gente pueda dar buenas referencias de ti, comprométete con una causa grupal que te  identifique con tu talento. No es lo mismo ser psiquiatra infantil que miembro activista de la plataforma de familias para la creación de especialidad de psiquiatría infantil en España.

Las personas siempre están dispuestas a escuchar a quien consideran un amigo o un aliado.

Además:

  • Los éxitos de la red serán tus éxitos también.
  • Podrás beneficiarte y beneficiar a profesionales del sector, lo que te mantendrá mejor informado de noticias, contactos, tendencias, etc.
  • Tendrás una buena base de personas que pueden referenciarte.
  • Aprenderás, con el ejemplo de tus colegas, lo que funciona y lo que puede ser un tremendo error, lo cual acelerará tu proceso de aprendizaje.

Ten conciencia, la credibilidad cuenta.

credibilidadCuando las personas no nos conocen, se hace más importante que lo que escuchen de nosotros sea positivo. Basta con ser coherente  con las expectativas que generamos en los demás. La autenticidad facilita este equilibrio entre vida personal y profesional.

Podemos aparentar saber de lo que estamos hablando, agradar a base de elogios, que nos introduzca una marca o persona de prestigio, etc. Pero al final, la verdad de las personas sale a la luz.

Si la información que se detecta de ti es inconsistente despertarás desconfianza. Un profesional debe concienciarse que se espera de él una conducta honrosa, ¿Defensor de los derechos humanos y maltrata a su perro? A pesar de no tener aparente relación, no demuestra la sensibilidad y bondad de alguien íntegro. ¿Político y acusado por conducir borracho? Uhm, despertará la duda sobre si es capaz de ser honesto en su profesión si se salta las reglas.

Utiliza la reciprocidad y el respeto. Pide permiso y sé agradecido.

Por muy encantado que estés de conocerte, a nadie le gusta sentirse invadido o menospreciado por nadie.  Establece relaciones respetuosas, mide la oportunidad y los ritmos del otro.

Resulta más agradable saber que la otra persona no es perfecta, que tuvo dificultades como las nuestras y que las superó. O bien, que posee un conocimiento que puede ayudarnos, pero aun así es capaz de ponerse en nuestro lugar y entender como nos sentimos.

Avanzamos más rápidamente en la relación cuando somos capaces de observar el feedback o información que proviene de nuestro interlocutor  y somos capaces de entrar en su espacio privado sin que levante defensas.

Aprende a guardar un secreto y no participes en rumores o cotilleos.

Todos hemos oído eso de: “hay que guardar el secreto profesional”, más allá de que nos puedan expulsar o sancionar por incumplirlo, está el sentido común. ¿Te fiarías de quien te critica o cuenta las cosas que le son ajenas? Hacerlo puede ser solo un acto de ego, “fíjate que privilegiado que soy que accedo a esta información exclusiva”  o “disfruto riéndome de los demás, como seguro lo harás tú”.

Es mejor no entrar, ni siquiera pasivamente, en cotilleos o asuntos frívolos de otros compañeros, te conducirá a problemas.  Evítalo, el mejor piropo que nos pueden decir es: “nunca le escuché hablar mal de nadie”.

No hagas promesas cuando sabes que no podrás cumplirlas.

Si se tiene un historial de honestidad y responsabilidad, esa imagen también te influirá en tu carrera profesional para bien.

Las nuevas tecnologías, las redes sociales y  los medios de comunicación exponen más que nunca nuestro pasado. Nuestro entusiasmo, inmadurez, desconocimiento, estrategia, puede llevarnos a perjudicarnos en un futuro.

No reprimas tu pasión, pero sé juicioso, no engañes al personal. Generar expectativas y no satisfacerlas es peor que no haberlas generado previamente si lo que pretendes es mantener una reputación intachable, claro. Detrás de los “pelotazos”, hay un séquito de mentirosos.

Sé flexible y abierto de mente.

Difícilmente podrás aprender, innovar, negociar y convivir con el resto si de partida eres de los que dices: “o estás conmigo o estas contra mí”. Partiendo de nuestro desconocimiento de la realidad bajo todos los prismas posibles, ¿qué hay de malo en conocer otros puntos de vista? Puedes decidir cambiar o no de postura, pero a posteriori, cuando hayas cotejado otras posibilidades.  Reconocer los errores puede ayudarnos a abrir las puertas del cambio.

La humildad acompaña a los más grandes y seguros de sí mismos, muestran su lado más humano sin complejos, y los aleja del ego y la soberbia, malos consejeros de la justicia. Errar significa también que has tenido la valentía de arriesgar.

Recuerda que las personas escuchan lo que desean oír, reduce las distancias de opinión.

No hay tarea más sencilla que decirle a alguien lo que quiere escuchar, para atraerlo a tu postura tendrás que acercarte primero a la suya, de lo contrario es posible que la rechace o salga huyendo.

Hablar el 100 % de nuestro tiempo sobre  el 1% de lo que tenemos en común con nuestro interlocutor puede acercar posturas más adelante. Dejará de vernos tan diferentes como para considerarnos un peligro.

En algún momento, un: “yo pensaba lo mismo que tú hasta que un día…”, o “entiendo y comparto lo que me dices, también es cierto que esa idea es compatible con…” puede hacer que nuestro interlocutor esté dispuesto a escuchar nuestro punto de vista.

Decir a las personas qué ganan contigo y tener paciencia.

Establecemos decisiones en base a ventajas e inconvenientes. Serás una persona más social y profesionalmente aceptada si la ecuación sale a su favor.

Como profesional debes comunicar a la gente qué les solucionas a través de tus servicios, no es suficiente, aunque sí necesario, ser bueno en lo que hacemos, también que alguien lo necesite si queremos vivir de ello.

Detrás de un no puede haber: “no tengo tiempo, no tengo dinero, no es el momento adecuado, no tengo seguridad y quiero comparar, no sé quién eres, no me gusta lo que me ofreces”, etc. La biografía de las personas más exitosas del mundo relatan las dificultades que tuvieron que enfrentar antes de alcanzar sus metas.

Como el mismo Einstein dijo: “No es que sea inteligente, es sólo que me quedo con el problema más tiempo”. Brillante observación, ¿verdad? Influenciar a otros y ganar prestigio profesional no se consigue en una estrategia de una sola ocasión ni algo en lo que se trabaje ocasionalmente, ser un buen profesional y obtener reconocimiento y poder de influencia por ello, requiere de mucha paciencia y la convicción de que las cosas serán porque no puede ser de otra manera.

¿Sabes que eres bueno? Pues sigue trabajando.

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Carmen Camacho

Psicóloga-coach, formadora de Habilidades  y Vicepresidenta de la Asociación ON

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