¿CÓMO ENCONTRAR UN BUEN TRABAJO?

Nexian Training

Por Antonio Lamadrid.

Ante todo ruego que no se malinterprete este título. El contenido de esta reflexión no pretende ser garantía de nada, y sí orientación para aquel a quien le pueda beneficiar. Voy a intentar esbozar algunas ideas de cómo entiendo que se debe interpretar la búsqueda de un nuevo empleo, dicho todo ello con total humildad.

En primer lugar, ¿qué considero que demanda una empresa cuando necesita incorporar un puesto en su estructura? La empresa, la organización, necesita alguien que le aporte más de lo que le va a costar. Así de sencillo. De otro modo esos recursos se destinarían a otra actividad. Quien pone su dinero desde el ámbito privado en una actividad emprendedora quiere rentabilidad, nada más. Por tanto si quiero ser interesante para una nueva contratación tendré que tener en cuenta, lo primero, qué es lo que necesita quien me puede ofrecer un trabajo. No lo que yo quiero o estoy dispuesto a admitir desde mi iniciativa, o lo que considero que debiera ser justo.

En  mi opinión, debemos pensar siempre que lo que más importa es lo que uno puede aportar al trabajo que quiere desempeñar. Ni lo que piensa ganar con él ni lo que le van a pagar o en qué condiciones va a trabajar, siempre que estas se ajusten a la legalidad. Teniendo presente que cuando acudimos al mercado cada uno tenemos un valor en función del que seamos capaces de aportar.

En segundo lugar, debo ser consciente de que quiero ser el mejor candidato para el puesto que se demanda o en el que quiero ofrecerme. De nada vale optar a aquello para lo que no soy capaz. Voy a perder tiempo e ilusiones y se lo voy a hacer perder a quien de antemano cree que yo puedo ser una persona adecuada.

curriculumSi quiero encontrar un buen trabajo tengo que pensar en cuáles son mis cualidades más importantes, qué es lo que mejor me define como persona y como profesional. Y también, cómo no, debo ser consciente de mis aptitudes, de mis conocimientos y de mi capacitación para desempeñar lo que necesita quien me puede llegar a contratar. Al final uno se encuentra con una batería de posibles empleos en los que nos sentimos más capaces que los demás o en los que, si no todo, sí tenemos al menos una parte importante de lo que se precisa. ¿Qué debemos hacer entonces? Desde mi criterio, creo que hay tres aspectos importantes. Por un lado, formarnos en todo lo que sabemos que no somos lo suficientemente capaces, aprendiendo habilidades y competencias de las que carecemos o no disponemos con la intensidad precisa en el mercado laboral. Por otro, prestando atención a los aspectos más relevantes en una entrevista de trabajo y teniendo claro, en su conjunto, que no hay una segunda oportunidad para dar una buena primera imagen. (Y no hablo de engañar o de camelar, sino de saber transmitir todo aquello que realmente somos capaces de hacer). Y en tercer lugar dejándonos asesorar, cuando así proceda, por especialistas en la empleabilidad que nos preparen y capaciten para casar nuestras habilidades y competencias con el demandante de empleo.

Hace unos pocos años Roy Cohen, ex asesor de Goldman Sachs, estableció ciertos paralelismos entre lo valiosos que podemos ser para encontrar trabajo o para ligar, para establecer una nueva relación personal. Ambas acciones deben nacer desde el convencimiento de las propias capacidades, de la ilusión por conseguir lo que se anhela y de una especial vinculación, que se debe poner de manifiesto delante de quien nos puede seleccionar, basada en el compromiso y la certidumbre de lo que estemos proponiendo. La mayor parte de los interlocutores (empresas o persona a conquistar), si disponemos de cualidades como para ser de interés para ellas, nos van a permitir ser reconocidos como potencialmente válidos. Es nuestra predisposición para el compromiso. No lo olvidemos nunca: tener conocimientos y capacitación es condición necesaria. Para que sea suficiente hemos de implicarnos y poner todo de nuestra parte en el proceso de validación.

Si necesita encontrar un buen trabajo, lo encontrará si conoce bien sus fortalezas y las potencia, si sabe cuáles son sus debilidades y las corrige, con formación en nuevas habilidades y competencias, y si, finalmente, acude a una convocatoria en la que su perfil encaja con la demanda y se compromete en lo que le piden.

Es cierto que hoy hay situaciones personales y familiares duras, muy duras, para quienes carecen de empleo y para ello no hay recetas mágicas que las solucionen. Reenfoquemos nuestras capacidades hacia aquello en lo que podamos ser mejor que otros y si no sabemos o no podemos, dejémonos ayudar por expertos en la materia. Hay organizaciones que son capaces de leer mejor en este intrincado mundo del empleo y nos podemos beneficiar de su conocimiento y experiencia. Lo que sí que debemos exigir es que las instituciones nos ayuden a conseguirlo, nos faciliten los medios para que otros nos apoyen, nos orienten e incluso nos lleguen a “colocar” en el trabajo que nos corresponda. La Administración lo que mejor sabe hacer es eso, administrar, pero en muchos casos (sólo el 2% de las nuevas colocaciones proviene de la administración pública) no sabe cómo fomentar el empleo persona a persona, pues cada uno somos distintos y diferentes son los empleos a los que podemos aspirar. Es un puzle en el que cada vez más nos han de ayudar a saber cómo colocar cada pieza en su sitio. Eso sí, siempre para poder encontrar un buen trabajo lo mejor es trabajar en ello, que esa búsqueda en sí misma lo consideremos como un trabajo.

(*) Antonio Lamadrid es director de consultoría estratégica en Nexian Training y director general de Estrategia y Expansión en Corporación ITM. 

 

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